Otro finde por Ándara conociendo más
sectores y vías, junto a los compañeros Guarriors. En esta ocasión nos juntamos
unos cuantos en el Casetón de Andara, donde como siempre Kike y Pablo te hacen
sentir como en casa.
Edu, Noe, Tino, Rober, Josete,
Sofi e Iker, y por supuesto Ándara, que nos acompañó los 2 días de escalada.
Finde de nieblas, que no impidió que pudiéramos escalar los 2 días, pero que hizo más incomoda la estancia en los alrededores del Casetón, con niebla meona y un frescor que casi que se agradecía. Pernoctas en el refu, ronquidos, risas y muy buen rollo, como siempre que me junto con los guarriors.
El sábado seguí conociendo
sectores y vías en la zona de los Vallejucos, donde puedes jugar con las
orientaciones y escalar siempre a la sombra. Empezamos por el sector “Cueva del
Quesu” y por la tarde en el sector “Hombro del Filón” y “Pared del Filón”,
donde escalamos una vía que tenía muchas ganas, “Unicornio” un magnífico muro
vertical de regletas, espectacularmente bueno.
El sábado con los ronquidos del
refu, no era capaz a dormir, y me salí a las 4:00 a dormir en una de las mesas,
por lo que madrugue algo más que el día anterior, ya que Ándara me vino a ver
luego de mañana, dándome los buenos días con mucha efusividad, a lametazos…
jejej.
Ándara es la perra de Kike, y a
parte de guapísima, es cariñosa, y una montañera en toda regla. La verdad es
que cada vez que voy es una gozada pasar el rato con ella.
Este finde también conocí a Iker, un joven escalador con muchas ganas de aprender y que escala muy bien. Por la mañana, después de desayunar, le comenté que si quería que hiciéramos cordada, porque el resto de zánganos! a lo mejor tardaban en activarse… Me dijo que si… y buscamos una vía donde el también pudiera escalar de primero. Era su primera vía de tapia, pero lo hizo como si hubiera hecho cientos.
Elegimos la vía “Un tontu fae un ciento”, en la parte izquierda del Paredón Rojizo.
Tenéis más información sobre la escalada en Ándara, ACCESO y APROXIMACIÓN, en otra entrada del blog de la vía HASHSHASHIN.
UN TONTU FAE UN CIENTU, 220 m.
6a+
Abierta por Eduardo de Deus,
Carlos Calzón y Oana Cristina en el 2013.
Buena vía que sigue un recorrido
lógico, buscando las debilidades de la pared. Muy buena roca, salvo en la
chimenea del L2, algo fracturada, donde habrá que escalar con tiento.
Escalada agradable en
autoprotección, con seguros fijos, parabolts y puentes de roca que cubren los
pasos de difícil protección. Todas las R con algún seguro fijo, parabolt o
clavo, siendo una vía rapelable.
A medida que ganamos altura, los
largos y la roca, va ganando en calidad, siendo el largo clave el L5, con un
paso algo más fino y obligado.
El comienzo de la vía se identifica en la parte izquierda del Paredón Rojizo, en una rampa de canalizos que queda a la izquierda de una especie de pequeña losa adosada en la base de la pared, con forma de aguja adosada.
L1, III. Trepada fácil que
hicimos encordados, para no tener sorpresas y para que Iker fuera practicando a
colocarse el material, meter algún cacharro y montar una R. Aunque se podría
hacer desencordado. Hasta una buena repisa herbosa con un parabolt en la base
de un diedro. Reunión a reforzar.
L2, IV+. Comienza con un paso tonto en diedro, algo desplomado, un pasito de decisión, con manos no tan buenas como quisiéramos, para montarse en una repisa.
Posteriormente escalamos una chimenea de roca fracturada (que no suelta), por la que hay que ir con tiento. Pasaremos por un clavo a mitad de chimenea y poco después llegamos a unos grandes bloques y una oquedad. La R está en el muro de la izquierda, y la marca un clavo amarillo, que se refuerza fácilmente.
L3, V. El siguiente largo comienza justo por el muro contrario al de la R. Por un murito de huecos, con mucho ambiente. Escalada agradable con mucho canto, aprovechando los pocos emplazamientos para asegurarnos. Una vez superado el muro, este comienza a tumbar y progresamos pegados a la gran fisura de nuestra izquierda, para cruzarnos a la derecha cuando el diedro se vuelve herboso y seguir por la placa hasta una repisa herbosa donde encontraremos la R (parabolt y clavo).
L4, V. Bonito largo por un muro de huecos con mucho canto y prácticamente equipado con cordinos sobre puentes de roca.
Una vez localizado el primer
cordino el resto es evidente, los primeros metros con tendencia a la derecha
por encima de una vira, ganando en verticalidad y ambiente a medida que
avanzamos, siempre con tendencia a la derecha hasta llegar a una R de 2
parabolts.
L5, 6a+. Largo clave de la vía, que comienza con un muro/placa vertical de presa pequeña protegido con 2 parabolts. Hay que ir atentos, ya que aunque por encima del segundo parabolt se ve algo de canto, a la altura de este hay que flanquear a la derecha, con un paso fino para llegar a un diedro que desde el muro queda oculto.
El cambio cuesta y si te subes
demasiado es fácil que te embarques sin posibilidad de protección.
Desde aquí hasta la R, por
terreno sencillo hasta la base del diedro que intuimos sobre nosotros.
L6+L7, V+. Se empalman sin problema a tope de cuerda, gestionando bien los roces. Salimos en travesía a la derecha en búsqueda de un puente de roca en la base de un canalizo negro. Remontamos el canalizo con presa pequeña hasta el diedro, donde ya podremos proteger. Escalada por el muro de la derecha, protegiendo en la fisura del diedro, con los últimos pasos ya de diedro, vertical con canto.
Al finalizar el diedro salimos hacia la izquierda por una placa de canalizos y cicatrices.
Localizaremos un clavo con
cordino (posible R) y continuamos por el espolón de su izquierda. Escalada
fácil, a tope de cuerda, hasta una R de 2 parabolts.
Aquí la pared ya pierde
verticalidad y se puede salir andando/trepando por una canal herbosa otros 10
m. a la parte alta de la pared, salvo
que se quiera rapelar la vía.
DESCENSO
La vía es rapelable, aunque yo
creo que es mejor bajar andando.
Esta pared tiene uno de los
descensos más fáciles de Picos. Salimos andando y enseguida nos encontramos con
las sendas y caminos que por la vertiente oeste del Castillo Grajal nos bajan
de nuevo a la Vega del Hoyo Oscuro y al Casetón de Ándara.
Estos caminos eran utilizados
para bajar el mineral, por lo que esta surcado de infinidad de bocaminas y
otros huecos de extracción del mineral.

















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